Ratifican vínculo comercial de fletero con firma láctea

Lo determinó el Tribunal Superior de Justicia cordobés, siguiendo el criterio que ya había fijado en una causa similar. El Alto Cuerpo ratificó la inexistencia de fraude en la contratación del transportista.

Dado que la participación de un fletero en el circuito de reparto de productos lácteos no ocurrió bajo una relación de dependencia fraudulenta con las empresas Con Ser SA, Logística La Serenísima SA, Mastellone Hnos. SA y Danone SA sino en un marco estrictamente comercial, la Sala Laboral del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba (TSJ) negó la existencia de fraude a los derechos del demandante y convalidó los contratos comerciales suscriptos por las partes.

 

En el pleito, las empresas antes mencionadas acudieron a la instancia extraordinaria a fin de revertir la condena solidaria indemnizatoria fijada en su oportunidad por la Sala 10ª de la Cámara Única del Trabajo, a favor de Guillermo David Quinteros.

El a quo en su fallo había considerado que existió relación de dependencia del actor con las partes e hizo lugar a lo reclamado, descalificando el contrato de transporte celebrado por el accionante primero con Con-Ser SA y luego con Logística La Serenísima SA, por existir fraude a los derechos de los trabajadores en cuestión.

Frente a ese marco, el TSJ, integrado por Luis Enrique Rubio (foto) – autor del voto-, Carlos García Allocco y Domingo Juan Sesin, siguiendo el criterio ya fijado en los autos “Cuello … c/ Con-Ser SA y otros”, señaló que “se omitió que las directivas impuestas -horario, estado del vehículo, ropa de trabajo, etc.-, derivan necesariamente del contrato comercial y se vinculan con el tipo de producto a transportar, sensible por sus características perecederas y sometido a estrictos controles bromatológicos, lo cual también explica la supervisión de los ayudantes”.

En ese sentido, el Alto Cuerpo puntualizó que la participación en la organización del fletero “se vio justificada con la cláusula de administración que él mismo suscribió y respetó durante toda la unión sin objeciones y por la cual abonaba un precio, razonable si se tiene en cuenta la época de la contratación y las facilidades que podía otorgar la empresa por tener una estructura consolidada”, subrayando que, en realidad, “la organización y ordenación de los colaboradores en el contexto relatado no acreditó la dependencia, sino un sistema implementado para eficientizar el funcionamiento”.

En otro aspecto, en el fallo el Alto Cuerpo ratificó que el actor “aportó el vehículo, existiendo la posibilidad de ser sustituido por otro chofer ante la inexistencia de prohibición”, concluyendo que así se descarta “la existencia de fraude a los derechos del fletero, validando los contratos comerciales oportunamente suscriptos”.

Por ello se determinó que la relación habida entre las partes no resultó amparada por las leyes laborales, rechazándose la demanda.

Fuente: Comercio y Justicia